Mantener el crecimiento económico y la imagen que hoy goza Perú como un refugio de inversión en la turbulenta economía mundial, y pese a la creciente conflictividad social, es uno de los retos del presidente Ollanta Humala al iniciar su segundo año de gobierno, dijeron los expertos.

En todo análisis resulta claro que el gran desafío de Humala en su segundo año no es la economía.

Perú registra más de una década de crecimiento continuo a un 6% promedio y este año su economía será la de mejor desempeño en toda América Latina con un índice de mejora de 5,5%, muy por encima del promedio de 3,7% de toda la región, según las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional.

Las inversiones extranjeras en construcción son imparables y con miras a 2013 el panorama se pronostica aún mejor con un 6,3% de crecimiento, según la estimación del Banco de Crédito de Perú, mayor entidad financiera del país.

Los desafíos que advierten a futuro los analistas pasan por lograr fijar las bases para un desarrollo del país a largo plazo, con la amenaza que para ello representan los conflictos sociales y ambientales, que causaron 17 muertos en los últimos 12 meses.

El deterioro de la seguridad -en un país con índices de pobreza que alcanza al 30 y 40 por ciento de la población, según distintos métodos de medición- la amenaza del narcotráfico y la necesidad de reformas que son clave para el progreso del país, son otros retos que deberá afrontar Humala, indican los expertos.

“El punto de inicio para el desarrollo del país son y serán los recursos naturales”, dijo el economista y consultor Alejandro Indacochea. “Renunciar a explotar la minería, por la dificultad que presentan los conflictos sociales, es como si Arabia Saudita renunciara a su petróleo”, graficó.

“La minería debe ser el primer eslabón, pero es necesario planificar cómo partiendo de la minería podemos dar desarrollo a otros sectores de la actividad económica”, dijo.

Planteó como asuntos de enorme importancia para el país la agenda de desarrollo que tiene frente a sí el gobierno, que debe incluir una reforma educativa, de salud y la reforma política e institucional.

“No podemos progresar en el siglo XXI basados sólo en la exportación de minerales, piedras. Todos los países que han logrado desarrollo lo han hecho a partir de capital humano y eso implica capacidad y formación”, subrayó Indacochea.

Según cifras del World Economic Fourum, Perú está en los últimos puestos en calidad de educación, en la posición 137 entre 142 países (cifras de 2009).

El conflicto aurífero Conga, de la compañía estadounidense Newmont, y las protestas antimineras por denuncias de daños ambientales, representan un problema inmediato a ser encarado por la gestión Humala.

El gobierno debe mostrar capacidad para avanzar con otras inversiones y dejar a un lado, por ahora, el conflicto de Conga, opinó el analista político Nelson Manrique.

“El gobierno no tiene cómo imponer este proyecto…se impone una retirada táctica. Fue un error poner todos los huevos en una sola canasta y convertir a Conga en un símbolo. Deben preocuparse de que las otras inversiones en negociación puedan seguir en mejores condiciones”, dijo Manrique.

El segundo año de Humala, un ex militar retirado del Ejército, debe mostrar a un presidente con más experiencia para gestionar, que no recurre sólo a su entorno de conocidos, su familia y compañeros de armas, consideró.

La consigna de crecimiento con inclusión social de Humala está en la encrucijada porque también conlleva conflictividad, destacó de su lado el politólogo Aldo Panfichi, de la Universidad Católica de Perú.

“Los conflictos sociales van a acompañar al gobierno de Humala porque son una constante en la política peruana”. Por ello será necesario que el presidente muestre capacidad para gestionarlos, advirtió.

El control del narcotráfico será otro de los grandes desafíos que afrontará Humala. Perú es actualmente uno de los mayores productores mundiales de cocaína según la ONU, con unas 300 toneladas anuales desde 2009.

“El narcotráfico está avanzando por que no hay interés en las autoridades en desarrollar un combate serio”, dijo el ex ministro del Interior, Fernando Rospigliosi. Acotó que “las cosas van a seguir empeorando”, por una posible mayor intromisión del cártel mexicano de Sinaloa en la distribución de la cocaína peruana.

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