Lima, mar. 28 (ANDINA). El antropólogo José Matos Mar sostuvo hoy que los conflictos sociales podrán solucionarse en el país cuando mejoren los mecanismos de distribución de riqueza y se consolide la capacidad de las autoridades para llevar adelante un diálogo técnico con los sectores en conflicto.

“Los conflictos sociales existen básicamente por dinero. Si una población se levanta, lo hace por la riqueza generada por una empresa privada como una minera, pero que no compensa de manera adecuada a la gente que vive cerca del yacimiento”, dijo a la Agencia Andina.

Agregó que el reciente conflicto social registrado en la provincia piurana de Sechura tuvo su origen en el establecimiento de un tubo de gas que sería instalado en el mar, lo que generó temor en los pescadores por la contaminación que sufriría su fuente de recursos.

Incluso, que el enfrentamiento de mineros ilegales y artesanales en Madre de Dios se presenta porque temen la pérdida de sus ingresos económicos, pese a que la actividad extractiva se desarrolla en las peores condiciones para los trabajadores.

“Todos los conflictos tienen un trasfondo económico. Cuando el Estado cuente con mecanismos de distribución de riqueza estos enfrentamientos menguarán, porque todos quieren participar de la economía boyante registrada en la última década”, opinó.

Matos Mar, autor del libro Perú: Estado desbordado y sociedad nacional emergente, señaló que los conflictos sociales representan una de las principales dificultades para el “buen gobierno”, y de no encontrarse mecanismos eficaces continuarán surgiendo en el país.

Argumentó que un factor importante es contar con gente profesional y capacitada en los tres niveles de gobierno, porque funcionarios sin preparación se verán imposibilitados de llevar adelante las llamadas mesas de diálogo que se forman en un conflicto social.

“Los peruanos tiene la herencia genética del ayllu, donde la comunidad en su conjunto tomaba las decisiones requeridas para el desarrollo del pueblo. La gente quiere eso, diálogo, antes que el Gobierno o una empresa ejecute sus proyectos”, refirió.

Resaltó la importancia de contar con gente preparada para esas mesas de diálogo, profesionales formados en la antropología, sociología e incluso psicología, para llegar adecuadamente a grupos humanos que tienen una cosmovisión absolutamente diferente.

Por ello destacó la importancia de la Ley de Consulta Previa, porque la opinión de las comunidades involucradas en un proyecto que afectará su ambiente natural y su entorno cultural resulta vital para que el grupo humano acepte las nuevas condiciones presentadas.

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